Good morning London!

Good morning London! A desayunar y comenzar un largo, largo día de paseo.

Comenzamos por tomar el tube e ir hacia la Torre de Londres,rodeados de bruma. Apenas llegamos caminamos unas cuadras y vimos el grandioso Puente de la Torre, postal mas que clásica de Londres. Una estructura increíble que data de 1894, actualmente tiene un mirador con piso vidriado, solo apto para quienes no tiene vértigo.

Después de unas tomas típicas, fuimos hacia la torre con nuestra London pass que nos habilitaba a pasar sin hacer cola. Una buena decisión, sobre todo si van en temporada alta. Cuando entramos estaba por empezar la visita guiada por el genial Jim Duncan, un de los tantos guardias de la torre, pero el es simplemente el mejor guía del lugar. La visita explica un panorama general del lugar sin ingresar a ningún salón, algo hicimos después, incluyendo la vista a las Joyas de la Corona. Consejos para todos los viajeros, eviten llevar mochilas grandes o con muchas cosas, porque al ser lugares oficiales pertenecientes a la corona hay que hacer ingresos por detectores de metales y maquinas de rayos x.

La Torre fue de las experiencias mas geniales que tuvimos en nuestro viaje, es un increíble viaje al pasado, con una conservación del lugar y las tradiciones envidiable.

Después de dedicarle toda la mañana, continuamos subiendo al barco de City Cruisers, también incluido en la London Pass. Una vez arriba fuimos hacia Greenwich, nuestro guía era simplemente aburridisimo, hablaba en un tono monótono lo cual nos hacia imposible prestarle atención por mas de un minuto, lo que nos llevo a limitarnos a ver el paisaje.

Una vez en puerto, caminamos un poco por el lugar, paseando por la universidad, el área de comercios y hasta por una feria. Finalmente llegamos a almorzar en un Mcdonals y continuar viaje.

El regreso fue por el mismo bote, que teníamos un pase para ir y venir ilimitado por ese día. Por suerte con otro guía, Ben, quien tenia mucha mas dinámica y era entretenido. Así nos enteramos cosas como el edificio que lo derretía todo, el puente que todos odian y que pasaría si el agua llega a la boca de los leones que adornan la costanera del Thames.

Una vez en destino bajamos a las 5 en punto en Westminister, a disfrutar de esa increíble postal que estaba frente a nosotros.

Todavía teníamos nuestro pase pendiente de London Eye, que decidimos usar en ese mismo momento. El horario fue el ideal, no solo porque no había gente, si no porque el atardecer le da una atmósfera increíble a la ciudad.  La vuelta dura una media hora, y va lento, no es apto para personas con mucho vértigo, si es moderado se puede subir. Los pisos no son transparentes lo cual ayuda mucho.

Un vez finalizada la vuelta decidimos comprar un café y quedarnos disfrutando de la vista sentados en la costanera, mirando y tratando de asimilar donde estábamos.

Nuestro día estaba llegando a su fin, pero antes visitamos un joyita para los Rockeros, The Vault del Hard Rock Café. Este lugar es un ex banco que atesora grandes piezas clásicas de la historia del rock, como una guitarra de Kurt Cobain, ropa de Madonna y de Lennon, partituras de Led Zeppeling entre otros. La entrada es gratis y esta abierto hasta tarde.

Nuestro segundo día llegaba a su fin, Volvimos al departamento a cocinarnos y prepararnos para Windsor.

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