Diario de Viaje: París, entre iglesias y cementerio

Amanece en París, un poco fresco, ya cerrando el invierno. Hoy nos vamos directo a una visita distinta, vamos a Pere Lachaise (pueden ver la nota completa aqui). Llegamos mediante una combinación de Rer y subte. El cementerio abre a las 8 am, con entrada gratuita,y se pueden comprar mapas. Es muy distinto a nuestro Cementerio de la Recoleta, tiene mucha tumba y no tanta bóveda. Hay muchas flores y plantas sobre las parcelas, algo que acá no se da con tanta frecuencia. El lugar esta llenisimo de cuervos, lo cual le dan un toque especial. 
Terminado este recorrido fuimos directo a nuestra siguiente parada: Saint Chapele. Es hasta el momento la iglesia mas hermosa que vimos.  Para poder acceder se debe ingresar por el Boulevard du Palais , y luego abonar una entrada de 7,50 euros. Los vitrales que componen la capilla superior son realmente únicos. La cantidad de colores que se proyectan gracias a la luz que ingresa por las ventanas es asombroso. Les recomendamos ir un día soleado para que puedan verlo en todo su esplendor.
Luego continuamos recorrido por Notre Dame. La fachada es alucinante, por algo es tan famosa. Lamentablemente como la fila era de un cuadra entera no pudimos entrar, pero si nos tomamos un rato para ver su frente. 
Hicimos una parada para almorzar y luego fuimos al borde del Sena para tomar un bote que nos sirvió para recorrer el rió (pueden ver mas información aquí). Con varias paradas decidimos bajar en la Torra Eiffel para tomar algunas fotos extras y luego caminamos hacia la opera.
Por ultimo fuimos a las famosas galerías Lafayette para poder disfrutar de su terraza pero ya estaba cerrada, por lo cual nos dedicamos a recorrer un poco su interior y disfrutar de su wi fi gratis.
Así cerrábamos nuestro día de paseo. Antes de continuar al hotel debíamos pasar por el supermercado ya que los domingos todo esta cerrado, el problema fue que llegaos cuando estaba cerrando y tuvimos que escabullirnos del guardia de seguridad que nos gritaba en francés para que nos fuéramos.
Finalmente logramos no quedar encerrados en el super y volvimos al hotel.
Esa noche comimos unas hamburguesas que habíamos comprado, y ahí extrañamos nuestra casa, definitivamente no hay como la carne Argentina.



 

 

 


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