Zaanse Schans, sacado de un cuento directo para usted

Zaanse Schans es uno de esos lugares que uno cree que solo forman parte de los cuentos y las postales. Afortunadamente es un lugar real, increíble y pintoresco a solo unos minutos de Amsterdam.
Para llegar se debe tomar el tren en la Estación Central con destino a Koog-Zaardijk. El viaje cuesta 7,20 euros y sirve de ida y vuelta. En media hora se llega a la estación, de allí se debe salir y comenzar a caminar por la calle que linda con la estación del mismo lado que nos bajamos. A una cuadra nos encontramos con un dispenser de mapas gratuitos, similar a una traga monedas pero mas grande. De ahí ya pueden guiarse, pero básicamente es caminar derecho hasta chocarse con la primer calle y allí doblar a la izquierda y ya vamos a ver el primer gran molino. Las calles son amplias y pintorescas, los jardines perfectamente cuidados y ninguna reja opaca el espectacular paisaje que reina en esta localidad.
Cruzando un moderno puente elevadizo podemos acceder a la zona de los molinos. Un sendero va llevándonos bordeando la costa del rió y haciéndonos conocer este paisaje típico de postal holandesa. 
Con casas bajas, flores y patos adornando el camino (pero patos como los que acá vemos en libros, verdes con plumas blancas y negras) podemos llegar a la zona de las grandes estrellas de la zona; los molinos. Entre ellos podemos ver y visitar diferentes tipos de ellos: especias, aserradero, pigmentos y  aceitero.
En nuestro caso ingresamos a De Kat, un molino de aceites. La visita es corta pero lo bueno es que se puede ver todo su interior desde los engranajes hasta subir el área donde estan las aspas del molino que actualmente sigue en funcionamiento.
Pero no solo de molinos se vale este lugar, si no de la tradición misma de Holanda.
Es aquí donde también podemos encontrar una fabrica de quesos y una de zuecos.
En la primera si tienen suerte y coinciden con las visita podrán disfrutar de como se elaboran los reconocidos quesos holandeses, si como nosotros no llegan a la visita pueden disfrutar del espectacular shop que tienen donde se pueden degustar las diferentes variedades de quesos y si quieren se pueden llevar uno a casa. 
En el segundo pueden ver como se hacían los zuecos en la antigüedad y como se hacen ahora. También hay una colección de zuecos y explicaciones sobres sus usos. La demostración de como se fabrican comienza cada vez que haya un grupo de gente, por lo tanto quédense un ratito que rápidamente comienza una. Afortunadamente el muchacho que da la explicación sabe varios idiomas así que rápidamente pueden encontrar alguno que puedan entender.
 
Si bien el día que hicimos la vista nos toco un día de mucha mucha niebla sin dudar un segundo volvería a visitar esta belleza. Nosotros le otorgamos una mañana completa y fue suficiente, pero si tienen un rato mas para dedicarle no se van a arrepentir. De todos modos si pueden es un hermosos lugar para pasar dos días de relax entre el verde y el agua.

 

 

 

 

 

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