Visita a la costa de la Patagonia, donde el mar se apodera de tu corazón (parte 1)

La costa de Chubut es una larga y extensa linea que mezcla el azul de agua, que en partes se vuelve verde y en otras turquesa profundo, con el celeste del cielo, que de a ratos se tiñe de naranja profundo a la hora de levantarse. Y una vez que el sol asoma desde del infinito limite del horizonte la naturaleza marina también se despiertan. Hoy les contamos nuestra experiencia mezcladas con tips, en entregas para que sea mas claro.

Para poder sentir con cuerpo y alma esta experiencia nos tomamos un vuelo un miércoles por la tarde. Salimos corriendo de la oficina, despachamos la valija y nos decidimos a disfrutar una bondiola en la costanera, porque ya estábamos viajado en nuestras mentes. Como siempre que volamos en Argentina nuestro vuelo se demoro, como si la rutina no quisiera despedirse de uno y lo quisiera dejar atrapado en el cemento. Pese a todo y con una turbulencia constante logramos bajarnos en Trelew, tomar nuestro auto y salir hacia Madryn.

Una vez ahi fuimos a nuestro departamento y contemplamos las luces de la ciudad del lo alto. El piso 12 fue una gran elección en la ciudad con casa bajas  donde los edificios altos se cuentan con lo dedos de una mano. Lo maravilloso fue arrancar al otro día mirando el mar por la ventana mientras desayunábamos sin imaginarnos que los siguientes cuatro días no nos dejarían de sorprender.

Conocer las ballenas era una cuenta pendiente, estábamos tan ansiosos como los niños. Hace dos años atrás con todo listo para irnos un apuro innecesario me regalo como lección de vida un esguince que nos costo el viaje. Por diversas cuestiones no pudimos reprogramarlo y terminamos llegando a este día mas ansiosos que de costumbre.

Para llegar a ver de cerquita a las ballenas hay que hacer 95 kilómetros que nos separan de Puerto Pirámides. Se abona una entrada de $220 para Argentinos y $415 para extranjeros. Si ingresas con un auto te cobran un extra de $30. Alli les recomendamos bajarse en el Istmo Carlos Ameghino donde hay un hermoso centro interpretativo y de información.

Una vez alli hay 3 opciones para seguir camino, la obligada Puerto Pirámides, donde podemos hacer el avistamiento de ballenas francas, otro es seguir por la ruta 2 con una y media de ida y de vuelta hasta Punta Delgada, donde podemos ver ballenas desde lejos y salares en el camino como destacados; la tercera opción es tomar el camino nro 3 y después el 52, también con hora y media de duración en un sentido donde se llega a Caleta Valdes, donde se puede ver Orcas y Lobos Marinos. Honestamente el día estaba muy feo y no quisimos arriesgarnos a ir la otra punta ya que como llovía y había viento los animales salen menos a superficie.

Nosotros decidimos ir a Pirámides,  y fue la mejor decisión. Como les contamos el clima no era ameno y llegamos justo para embarcarnos en la ultima visita de la mañana ya que por el viento no iban a salir por un muy buen rato.

El costo del avistaje por tomarlo directamente allí, fue de $1400 con todo el piloto y chaleco. La excursión dura 1 hora 30 minutos y es impagable. La realidad es que todas las vistas son diferentes, los animales no son actores y hacen su voluntad. La suerte estaba de nuestro lado y no tardamos ni 5 minutos en llegar a ver la primer Ballena, que estaba acompañada de su ballenato y un macho que la asediaba para intentar invitarla a salir. Simplemente es impactante, no hay palabras que describan la experiencia.

Ver la vida marina al natural no es algo a lo que estemos acostumbrados, siempre sucedió atraves de un vidrio o con un entrenador que no tiene nada de real en este mundo marino, donde las piruetas ocurren por voluntad propia. Así es como vimos jugar a un pequeño macho joven que saltaba como si fuera una mojarrita, salpicando agua y disfrutando su lugar. La curiosidad mato al gato, pero no a la ballena que no dudo en encarar para la balsa y saludar con su respiración húmeda y llena de olor a pescado que no acompaño a lo largo de toda la jornada. Estar al lado de semejantes ejemplares es un momento único, que busca aferrarse a tu memoria. Las fotos y los vídeos no le hacen justicia al momento por lo que les recomendamos sacar algunas fotos y sentarse a disfrutar del show natural, que es inigualable.

Dado que el día no nos colaboro, ya que llovió y mucho, siendo que el auto era alquilado decidimos que la mejor opción era volver temprano y no arriesgarnos. Si hicimos el ingreso a la loberia, que se accede por un camino hacia la derecha del ingreso de Puerto Pirámides. Allí se puede ver un hermosa postal del agua, con las ballenas saltando como diminutos peces en la inmensidad del mar mientras los lobos en un costado duermen, juegan y pelean por el espacio. El contraste de colores del agua marca las diferentes profundidades y resaltan las colas de las ballenas gigantes adultas, y ayudan a ver a los juveniles saltando sin ningún pudor, dando un show natural que nunca en nuestra vida habíamos visto.

Tomando la salida nos acercamos a la vista de la Isla de los Pajaros, para nuestra mala suerte el clima no permitía que las aves vuelen con normalidad. Pese a esto bajamos del auto a ver el centro de interpretación y nos enteramos cosas interesantes como que esta isla fue la inspiración de Antoine Saint-Exupéry​, el autor de “El Principito”  para dibujar el elefante en el sombrero.

Esta visita nos llevo todo el día, por lo que les recomendamos arrancar bien temprano porque la ruta si bien esta buena, lleva un rato recorrerla y para tener todo el día disponible para seguir dentro del parque es necesario madrugar. Otra cosa importante es tener el tanque lleno y no confiarse porque los recorridos son largos y las estaciones de servicio escasas.

Península es un pedazo de tierra que descaradamente se hace un espacio en tu corazón y planta bandera de conquista. La naturaleza te mira a la cara y te deja helado, cuestionándote tu existencia y tu actitud con la vida salvaje. Nunca imaginamos que la vida marina fuera tan viva, alegre y sorpresiva, tal vez mal acostumbrados a verla a través de una vitrina. 

Con esto cerramos la primera entrega de nuestra visita, hay mucho para contar y vamos a segmentarlo para que poder contarles todo de la mejor manera.

Gracias por leernos!

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