One World, en World Trade Center, el renacer desde las cenizas

En marzo tuvimos la suerte de ser invitados a conocer el nuevo edificio One world, en el famoso World Trade Center. Para quienes no lo saben, como nos paso a nosotros, esta famosa zona llamada así refiere a un grupo de edificaciones que se montaron en estos terrenos, los mismos una vez ocurrido el 9-11 fueron demolidos por las malas condiciones en las que quedaron. Llegar a esta zona es una reproducida en si, se siente la fuerza de una ciudad que busca crecer y ser fue y a su vez no olvida el pasado que tanto dolor le causo.

Pero nos vamos a enfocar en la experiencia actual, “One World Obsevatory” @NYC .

Las palabras no alcanzan para describir esta vista, es increíble, simplemente te saca el aliento. Durante ese día hicimos varias vistas desde la altura, pero sin lugar a duda esta es la mejor. La sensación de estar tan alto y ver una gran ciudad como si fuera una maqueta de cartón hacen que a uno se le acelere el corazón de solo pensarlo.

Vamos a contarles un poquito más de lugar, el edificio es actualmente el mas alto de del hemisferio occidental, desde su frente podemos ver hacia su derecha el memorial del 9/11 y el museo en honor a las victimas del 9/11, atrás de la edificación, el shopping ultra moderno conocido como “The Oculus”, que esta conectado por una galería al One World. Esta mezcla de modernidad con un resurgir desde las cenizas muestran el ritmo de New York,una cuidad que avanza,  se organiza y enfrenta nuevos desafíos.

El edificio también tiene oficinas, pero lo importante es  el observatorio conocido como One world. No solo es la vista lo impresionante, si no que lo tiene que llevarnos allí es la experiencia en si.  Para poder acceder se debe abonar una entrada de $32 dolares, que puede comprarse on line, por teléfono o en el lugar. Lo bueno es que si se hace on line se puede acceder a un horario y día pautado lo que nos ahorra filas sobre todo en temporada alta.  El ticket habilita a subir al piso entre el 100 y el 102 para ver las vistas más hermosas de Nueva York, al menos a nuestro gusto.

Una vez dentro del edificio y con la entrada comprada o canjeada, hay que hacer el ingreso mediante un control de seguridad en el denominado Global Welcome Center, así que tengan en cuenta esto para no ir con grandes mochilas para evitar demoras.Una vez que se pasa este sector cuando validamos el ticket nos encontramos varias pantallas en la que podremos ver datos sobre los visitantes en tiempo real, por ejemplo  cantidad de personas que han visitado el lugar en el día, de dónde provienen y  en el caso de que nadie haya visitado del país donde uno es aparece la pantalla la bienvenida, son datos cortos y hay datos muy interesantes. Se continua el ingreso enun sector donde se narran testimonios y se aportan datos sobre la construcción del lugar, hay relatos muy interesantes de las personas involucradas,un espacio cargado de emociones que vale la pena escuchar y ver para poder entender que significa este proyecto para la isla de Manhattan.

Empezamos a subir en el increíble ascensor SkyPod que sube 100 pisos en 45 segundos, si leen bien 45 segundos, y por todo el lugar hay pantallas LCD que proyectan imágenes armadas con la historia de los alrededores, pero tampoco queremos arruinarles toda la experiencia que de ya de por si supone subir en este moderno ascensor. La vertiginosa subida tapa oídos y hasta da vértigo si uno es medio asustadizo, como quienes les escriben. Una vez arriba se accede a un hall donde nos van a proyectar un vídeo que nos muestra la cuidad, realzando sus características mas fuertes como su diversidad y su contante cambio. Para culminar con un momento único…simplemente te quita el aliento. Después de este punto quedan libres para vista los pisos y disfrutar de una vista impresionante.

El piso es todo vidriado, al ser tan alto no cuenta con una terraza abierta como es el caso de los otros edificios famosos. No obstante la vista es impecable, podes acercarte bien a los vidrios y disfrutar cada centímetro de esta increíble vista por la ciudad. Un momento en esas ventanas, basta para plantearse la magnitud de esta ciudad; ver sus taxis, sus barcos y sus aviones, sumado a las toneladas de concreto nos muestran una óptica en miniatura de una gran y vibrante New York.

El edificio tiene dos pisos que ofician de Mirador dentro de los cuales podemos encontrar 3 opciones para comer, entre ellas un restaurante One Dine, al cual debe hacerse solamente con reserva.

Como cosa curiosa, podemos ver City Pulse, un “concierge” interactivo donde un guía, que está rodeado de unas pantalla, puede mostrarnos información de diferentes temas solo manejándolo desde su pulsera. Todo el tiempo nos está contando aspectos no sólo del edificio sino de la ciudad cómo puede ser dónde comer las mejores pizzas hasta hablar de la arquitectura general.

En resumen, sin ninguna pero ninguna duda es totalmente recomendable, y hoy un MUST de la ciudad. No hay otra vista igual, por ahora al menos. Pero no solo por la panorámica si no por la carga emocional que tiene este lugar y como lograron construir este impresionante edificio en un lugar que hace unos años atrás el país sufría una terrible catástrofe. Sin pensarlo dos veces volveríamos a visitar este edificio desde el cual dan ganas de quedarse mirando maravillado por su ventana con un café en la mano por horas.

Conocer esta experiencia, porque es más que un edificio,  permite conectarse con los sentimientos de un lugar que parece impersonal,  por su magnitud y densidad; pero que nos muestra su cara menos observada y nos invita a entender que sigue siendo la ciudad que no duerme pero que también vive, siente y recuerda su dolor para avanzar hacia el futuro.

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