Berlín en la Guerra Fría: cuando partieron la ciudad en dos.

La guerra fría se instaló en el mundo en 1947 para quedarse hasta la caída del muro de Berlín en 1991. Lo más curioso de esta guerra sin balas, fue la tensión que causó a lo largo del mundo donde parecía que todo podía explotar en cualquier segundo. Berlín después de la segunda guerra fue repartida entre los “ganadores”, al igual que toda Alemania, pero sin dudas quien vivió de forma profunda el conflicto fue la capital del País. 

Te invitamos a recorrer tres lugares que pueden ayudar a entender cómo se vivía en la Alemania de posguerra, donde el terror y la tensión fueron moneda corriente durante más de cuatro décadas.

Berliner Unterwelten

En otro post les hemos contado de este lugar, donde podemos ver varios bunkers de la ciudad de Berlín, en particular hoy les vamos a hablar del tour 3 donde veremos los bunkers de la Guerra Fría. En la estación Gesundbrunnen podemos encontrar la taquilla de entrada para acceder con nuestros tickets a los diferentes bunkers. En este caso vamos a comenzar caminando unos metros sobre la BadStrasse donde vamos acceder al bunker bajo la plaza Bloch.

A diferencia de los bunkers de la segunda guerra, estos si fueron preparados para cumplir su función, pero esto no le quita algunas fallas. Para poder acceder se debía ingresar a un hall donde se tomaba una ducha y se colocaba un traje para evitar la contaminación, sobre todo en el caso de que haya ataques químicos,  y esperar a que cierren una puerta, la cual tenía unía un tiempo de espera para abrir la que finalmente daba acceso. Se supone que más de 1300 personas en caso de urgencia podían ser acogidas en este bunker, pero se accedía con este procedimiento de a 40 personas aproximadamente , por lo que en el caso de un ataque se iba a tardar un rato en entrar.

Una vez adentro cada persona debería recibir un kit de supervivencia con agua, una litera, que se convertía en asiento para poder hacer sociales, y una dosis extra de paciencia para pasar largas horas ahí dentro, ya que se pensó para sobrevivir 48 hs encerrados bajo tierra. Pero no todo era aburrimiento ahí dentro, ya que en caso de no tener electricidad podían activar el filtro de aire de forma manual, lo cual lleva mucha fuerza de brazos y a un trabajo colaborativo.

Como podrán ver este bunker no era suficiente para la población, por lo que se estableció una red de 23 establecimientos para refugio. Actualmente hay un bunker que podes acceder de forma gratuita, aunque, no se si te van a abrir la puerta en caso de ataque: Pankstrasse, la estación de U-8. Si aunque parezca extraño, esta estación se cierra con los subtes y compuertas para ser utilizado como refugio. Los trenes sirven de espacios para las persona y se complementan con unas puertas a los lados de los andenes que dan accesos a las cocinas, baños, literas y consultorio médico entre otros, lugar al que accedes con el tour 3.

No sabemos específicamente si los números de personas que se plantean que puede acceder y tiempos, son tan factibles en la realidad; pero lo que si sabemos es que las autoridades toman muy en cuenta el tema de los suicidios. Para ellos se implementaron baños con cortinas y pocos, para que la presión de la mayoría te obligue a terminar rápido tus asuntos. También los espejos son de chapa para evitar que puedan autoinfligirse lesiones.

Memorial de Bernauer Strasse

¿Qué sentirías si un dia te despertas y no te dejan cruzar de un lado al otro de tu ciudad con libertad? Aun peor: tu familia, tu trabajo, tu escuela está pasando esa nueva barrera física. Los vecinos de Bernauer Strasse te lo pueden contar a la perfección. De la noche a la mañana una pared se cruzó en sus vidas para dividir con uno de los muros más famosos de la historia la ciudad de Berlín.

Actualmente se creó el memorial de la calle Bernauer, que recuerda y te lleva a vivir las experiencias de las personas que vivieron en esta calle en este triste periodo de la historia. Las paredes de las casas sirvieron de parte del muro, lo cual las convirtió en pasos para quienes quisieron cruzar de modo clandestino las fronteras, dejando cientos de historias anónimas que se traen al dia de hoy para ser recordadas.

La visita es gratis y lo ideal es comenzar desde la calle Strelitzer, donde avanzando sobre la calle Bernauer hacia el centro de documentación. A lo largo del recorrido vamos a encontrar fotos e infografía, que se complementan con audios y videos. Los testimonios y la historias familiares se agolpan a lo largo del camino para contarte los tiempos duros, donde las familias se truncaron y pasaron años sin poder juntarse.

Avanzando hacia la calle Acker podes ver la parte más nueva del memorial, donde se puede visitar el centro de documentación, donde las vitrinas se agolpan de recuerdos, fotos y objetos que conmueven con su simpleza y cotidianeidad; para terminar en una vista panorámica de una parte del muro que se ubica de la vereda de enfrente, dejándonos apreciar que convivía en el paisaje de las ventanas de la calle Bernauer.

Checkpoint Charlie

Unos de los pasos fronterizos más conocidos del muro, se hizo su fama internacional por muerte de Peter Fechter, quien agonizó durante horas producto de un disparo en un intento de fuga. El miedo en la gente era tal que nadie lo asistió, dejándolo morir por una herida que con ayuda médica podría haber tenido un panorama favorable.

Sin dudas este punto es un gran referente de lo que pasaba en los pasos fronterizos, donde el común denominador del muro es el miedo en las personas. Con la caída del mismo se demolió el puesto, el cual fue reconstruido en el año 2000, replicando hasta las bolsas de contención. 

Para complementar esta visita podes ingresar al Museo donde podes ver las formas más insólitas que las personas intentaban escaparse, como por ejemplo con un globo aerostático.

Con que nos quedamos…

Desde la distancia del tiempo y el espacio, para nosotros que tenemos 30 años, nos cuesta darle la verdadera magnitud a lo que puede ser un proceso de estas dimensiones. Sin dudas estos lugares que les contamos nos han ayudado a tener mayor empatía gracias a las historias que nos cuentan sus calles. Berlín quiere que conozcas su padecimiento, su dolor y su resurgimiento, que son la herencia de los padecientes que convirtieron su triste pasado en un frondoso presente que no se avergüenza de contar su historia al mundo.

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